17 de septiembre de 2007

La Segunda Ley de la Termodinámica

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La más intrigante de todas las leyes de la física. Maneja nuestro tiempo de vida e incluso la dirección del tiempo. No puede ser alterada ni frenada. Pone el concepto de “Muerte” en nuestras mentes, nos hace ver límites, nos muestra que no somos perfectos y que no tenemos control alguno sobre nuestras vidas, al menos en el sentido orgánico. Nuestros esfuerzos para prolongar la vida y la búsqueda de la inmortalidad choca constantemente con sus dogmas y ecuaciones.

Entropía. Calor. Deterioro. Palabras que describen algo inevitable, algo que está ahí con un propósito: ponerle un fin a todas las cosas.

Si se detienen y lo piensan por un momento, se derán cuenta de que decir “propósito” denota la idea de que esta ley fue puesta ahí en forma deliberada. Ok, pero, porqué? Porqué todas las cosas deben terminar o cambiar? Porqué todo debe en algún momento morir?
Ok, sí, todo lo que muere lo hace para transformarse en otra cosa, sino de otra manera todo podría ser muy aburrido. Pero de nuevo, porqué? Dónde está la necesidad de eso?

Fue una opción? Digo, quien sea que haya creado todo este espacio “cuasi vacío”, tuvo en su momento la opción de usar o no esta ley? Una onda "si lo hago de esta manera, todo eventualmente morirá y se transformará (o no) en otra cosa. Pero si lo hago de esta otra manera, todo será estable y permanecerá así para siempre sin necesidad de ser transformada en otra cosa".

Y esta “cosa” en forma absolutamente totalitaria decidió que la primera opción era más divertida.

Pero LPMQLP!!! (léase "la pu...mad...que lo par..."). Capaz nos tendría que haber dejado la opción a nosotros!!!
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