20 de diciembre de 2007

Obediencia

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La otra noche me puse a pensar (y van...) y me percaté que nos pasamos la vida obedeciendo a otros.

Cuando somos chicos, obedecemos a nuestros padres.

Luego, crecemos un poquito, vamos al colegio y, además de seguir obedeciendo a nuestros padres, nos vemos obligados a obedecer a nuestros maestros, celadores, etc.

Más tarde, vamos a la universidad y pasamos a obedecer a nuevos profesores, decanos, etc., aunque la obediencia a nuestros padres ya se hace un poco más laxa.

Terminamos la universidad y?? Sí!, conseguimos un trabajo y comenzamos el tortuoso camino de obedecer a nuestro jefe o jefes!!!

Después de un largo y sinuoso camino trabajando y obedeciendo jefes, leyes, policías, presidentes, bancos, lo que se te ocurra, nos ponemos viejos. Entonces? SI, empezamos a obedecer a nuestros ya crecidos hijos que, eventualmente, pasarán por lo mismo.

Y finalmente, allá está, ella, la Muerte, que vendrá cuando se le cante y la obediencia a Ella y a sus designios es prácticamente inevitable.

Obedecer, obedecer, obedecer.

Después de un par de minutos pensando en otras situaciones de obediencia en la vida, finalmente decidí ponerme a dormir de una buena vez, cerrando mi cerebro de a poco, mientras notaba que las últimas neuronas que todavía estaban despiertas se ponían a cuestionar el significado del "libre albedrío".
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