26 de mayo de 2008

Ser Hombre

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No tienen idea. Tanto está la opinión pública focalizada en que todos sepamos (y comprendamos-aceptemos) lo difícil que es ser mujer y madre, que se relega al ostracismo lo que requiere la tarea de "Ser Hombre".

Poner el pecho, soportar el embate de las borrascas más traicioneras y violentas y así y todo, mantenerse con los pies firmes en el barro de la realidad cotidiana. Guay de que se nos corra un pie o que patinemos!!
Gran parte del atractivo de un Hombre para una mujer promedio, más allá de la variedad que hay sobre gustos físicos, es su seguridad en sí mismos, su temple, su fuerza de voluntad, su caballerosidad, su respeto, su proactividad. Por lo tanto, si uno trastabilla, flaquea, patina o afloja, ese atractivo se vuelve algo volátil, efímero, virtual. Fácilmente pasamos de ser gigantescos héroes mitológicos a ser meros animales básicos y primitivos que no entienden nada de la vida.

Contener, sostener, querer, cuidar, emocionar, evolucionar, amar, escuchar, comprender, todos infinitivos de tareas/verbos/acciones muy fuertes, trabajosas, demandantes. A veces, el requerimiento del día viene a ser una conjugación (siempre perfecta, of course) de dos o más de ellas, todas actuando al mismo tiempo y en perfecta armonía.

Por supuesto que sé que puedo dar todo eso y más todavía (se me ocurren muchas más acciones en infinitivo para agregar), las haría con gusto, placer y amor por quien sea. El tema es, hasta cuándo? Cuánto tiempo duraría mi stamina para aguantar semejante desafío? Cuán grande tendría que ser mi tanque de combustible para poder abastecer semejante demanda?
Saquemos del medio el mito de que a los hombres se los contenta con tres boludeces (la tríada "Com.Cag.Coj."). Tal vez eso era antes. Hoy es distinto. El Hombre, al igual que la Mujer, ha evolucionado como animal social. Ya no es tan básico como se lo pintaba antes. Ha adquirido nuevas necesidades de su pareja, la mayoría de ellas, de índole emocional. Ya no sólo basta con que nos hagan sexo oral, ese sexo oral debe venir acompañado de caricias, amor, real interés.

Ja! Que pedigüeños por favor!

Al fin y al cabo, nuestras enormes diferencias de género se evaporan ante la realidad de nuestra igualdad inapelable como animales de costumbre, con las mismas necesidades afectivas y emocionales, a pesar de que se viene de un paradigma social y sexual muy diferente.

Ya no queremos tanto que nos planchen, laven y hagan la comida. Eso lo podemos (y aprendimos) a hacer nosotros solitos. Ahora queremos que nos den bola.

Chicas: uds han cambiado. Radicalmente! Bueno....nosotros también. Ahora sólo resta sentarse a negociar y dar de nuevo...

....en la mesa de un bar, en cucharita en la cama, caminando de la mano por la playa a la tarde, donde quieran.
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