16 de julio de 2008

Miedos

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Ay! las cosas que se dejan de lado por miedo, las oportunidades que se desechan y los caminos que no se eligen recorrer o, mejor dicho, el optar por elegir el camino más fácil, conocido, cómodo y seguro.

Optar por lo conocido. Quedarse quietito dentro de una campana o micromundo de seguridad. Por supuesto que a corto plazo suena como lo más lógico y lo menos arriesgado. No nos va a costar mucho encontrar excusas, totalmente razonables, plausibles y válidas, para quedarnos donde estamos.
Pero a futuro, tarde o temprano, dicha elección termina por horadarnos la cabeza y nos deja con una sensación desesperante...la sensación de haber perdido el tren.

Cambiar algo arraigado en nuestra psique o cambiar un modo de vida es un proceso en extremo difícil, tensionante y cuesta arriba. Produce una legión de miedos hasta al momento desconocidos, que caen encima de uno con el firme propósito de romper todo, con las garras y los colmillos afilados como acero quirúrgico, cortando y lastimando sin piedad. Durante ese cambio, necesario y productivo, lo ideal es tener a alguien capacitado en este tipo de procesos, que esté al lado de uno para sostener, contener, curar y sanar cuando sea necesario mientras el proceso se lleva a cabo.

Si se nos presenta semejante desafío en algún momento de nuestra vida, en la forma que sea, hay que hacerlo carne y sobrellevarlo con ganas, aceptando el hecho de que vamos a perder y sacrificar cosas, cosas a las que estamos muy acostumbrados y que forman parte de nuestra rutina, pero ganando en contrapartida muchas otras…experiencias y visiones nuevas, refrescantes, motivantes y evolucionadas.

Es muy triste para mí ver personas que se asustan, retroceden, se enroscan como un bichito bolita y tienen en la cara la sombra del miedo a lo desconocido, que los domina completamente y oscurece sus almas. Mi deseo es ayudarlas, pero a veces es muy difícil que acepten dicha ayuda.

Justamente evolucionar significa cambiar. Para ser mejores y apuntar a la perfección, hay que cambiar y re-adaptarse. Como viene haciendo desde hace eones nuestra Gran Maestra Naturaleza...y con un éxito ininterrumpido!!
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3 de julio de 2008

Maldita droga social

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Anécdota real: un grupo de compañeros de trabajo (en adelante, "Los Conversadores") va a una despedida de uno de ellos a un conocido bar porteño. Una vez ahí, comienzan la previa, conversando animadamente sobre un persona que todavía no había llegado (en adelante "La Víctima").

La cosa es que aprovecharon su ausencia para defenestrarla, reírse de ella y denostar sus capacidades profesionales y personalidad. La misma gente con la que esta persona trabaja todos los días, saluda, confía y comparte responsabilidades!!
Que un “qué se cree ella”, “se hace la super senior y es un zapato”, y ese tipo de comentarios. Obviamente, una vez que esta persona llegó finalmente al bar, el tema de conversación se desvaneció y se transformó en la típica conversación banal y sin objetivo claro que suele haber en after-hours laborales.

Momentos después, ingentes cantidades de esta potente y nociva droga social llamada “alcohol” entran en sus estómagos y todo rastro de la lasciva y traicionera conversación anterior se desvirtúa y todos, los Conversadores y la Víctima, pasan a ser íntimos amigos, palmeándose las espaldas, bromeando y hasta animándose a algún que otro sablazo de seducción entre las partes.

Qué puedo decir sobre esta anécdota? Que este tipo de cosas se repiten diariamente desde hace eones, y el alcohol es el Gran Protagonista, el Gran Ocultador (a pesar de que es llamado el “Gran Deshinibidor”) y el terrible Gran Destructor de la Verdad.

Yo personalmente no tomo alcohol, en ninguna de sus variantes. En parte porque no le encuentro la gracia ni el sabor me parece agradable, pero por otro lado, justamente por esas cualidades destructivas y anuladoras de la personalidad.
Para cagarme de risa, disfrutar, seducir, animarme y pasarla bien solo o con amigos, la verdad, que lo hago perfectamente sin necesidad de drogarme con alcohol (eso sí, unos honguitos alucinógenos no me disgustarían para nada, pero aclaro que serían usados sólo con fines más científicos, de investigación de mi psique y búsqueda de respuestas cósmicas, y no como elemento necesario para poder divertirme... :oP)

En fin...io me pregunto, cómo sería el mundo hoy si el alcohol no hubiese existido nunca? Como habrían sido las Grandes Decisiones tomadas a lo largo del tiempo en los gobiernos, reinados, logias, foros y hasta destinos decididos en oscuros bares, sin la presencia del alcohol?

**KATRINA DE CHANES**
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