15 de mayo de 2012

Der Geist


Dentro del delirio que, para los que me conocen, caracteriza mi forma de pensar y ver las cosas, hace rato que venía armando una estructura alrededor de una idea que cruzó mi cabeza una tarde conversando con mi hermanita sobre los males que aquejan a este mundo.

En realidad, la información vertida acá no es nueva ni se caracteriza por tener un rigor científico estricto, sino que es más un compendio interrelacionado de creencias, conocimientos, asociaciones libres y algunas extrapolaciones locas nacidas de la creatividad oligofrénica de mi mente. O sea, no inventé nada nuevo ni postulo ideas muy originales, pero creo que la diferencia con lo que se puede encontrar en cualquier librería o link de Wikipedia, son las asociaciones hechas en base a toda esa información.

Toda este menjunje de frases, ideas, ecuaciones y gráficos viene a colación de otro post delirante que colgué a while ago sobre el tema del alma, su origen y composición. No es una continuación per se, pero sí la complementa dándole un sustento biológico/técnico a las teorías allí propuestas.

En fin, es largo de leer y tiene varias partes que deberían ir en post separados, pero por ahora las pongo todas juntas porque me da TERRIBLE fiaca dividirlas y re-estructurar la prosa para que no queden las secciones descolgadas unas con otras, pero creo que los grafiquitos que me mandé están buenos y amenizan un poco tanta letrota.

Abierto a comentarios, críticas, debates sanos, citaciones, denuncias policiales y/o eclesiásticas.

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Elección

Tenemos la libertad de elegir si aumentar o no el volumen del alma en cada experiencia que nos toca vivir. El libre albedrío vendría entonces a ser la posibilidad de elegir, pero limitado por la regla de energías aditivas y sustractivas del alma.


Conformación

La energía es producida por el electromagnetismo generado por las neuronas y la electricidad que produce su actividad. El funcionamiento en conjunto de las neuronas crea un campo electromagnético que se fortalece con cada aprendizaje/sentimiento/recuerdo que se genera. Información en forma de energía.
De acuerdo a la fortaleza/intensidad de dicho campo, el “alma” sobrevive al cuerpo en el momento de la muerte; esto es, no requiere ya de un cuerpo biológico generador de energía para vivir, sino que se mantiene sola ya que el “umbral” fue alcanzado.

Ese umbral, a partir del cual un alma puede existir sin el cuerpo, puede tener que ver con alguna constante universal desconocida (un valor medido en alguna unidad de medida), como lo son también la constante de Planck, el mínimo absoluto de temperatura, la cantidad de átomos por m3 de espacio, la tasa de expansión del universo, etc.
Esa constante se alcanzaría a través de la acumulación de algún valor desconocido relacionado a la intensidad del campo magnético generado por el cerebro.
Puesto en unidades de medida conocidas, si el valor umbral fuese de 50Mhz (frecuencia) y para generar esa frecuencia fuera necesaria una intensidad total de 50mA, esos valores serían entonces alcanzados mediante la acumulación de experiencias y/o recuerdos que tendrían, cada uno, valores aproximados de acuerdo al tipo de experiencia. Por ejemplo: dolor: 0,2 mA; conocimientos: 3 mA (por cantidad de neuronas/proteínas ocupadas/usadas para ese conocimiento, combinación de sinapsis; etc.) que sumados llegarían a alcanzar ese valor umbral basado en intensidad de corriente - frecuencia.


El alcanzar ese valor, sin embargo, no sería algo para siempre. Si se deja de estimular el cerebro, ese voltaje eventualmente disminuiría hasta convertir esa “alma” en algo perdurable nuevamente.

Esto lleva a pensar que desde el desprendimiento del alma del cuerpo hay un tiempo determinado durante el cual ese espíritu conformado debe elegir su destino (ver “Destino”), corriendo el riesgo de desvanecerse (por no estar conectado a una fuente generadora de energía como el cuerpo)



Destino

Ese “campo” o “alma” tendría varias alternativas:

A.    volver a encarnarse en un nuevo cuerpo y retomar donde se dejó para completar cosas inconclusas. Esta variable sería sólo válida para almas incompletas o para las cuáles el cuerpo fue eliminado prematuramente antes de haber alcanzado la maduración necesaria para no tener que volver a la Tierra. Se desprende del concepto de “alma madura” la característica de que esa alma no desearía reencarnarse ya que la vida en la Tierra ya le sería poco o insuficientemente interesante o desafiante como para querer volver.

B.    Continuar el crecimiento en otras formas de vida en otros planetas o universos.

C.    Ir hacia…
  1. Integrarse a la energía del universo o tejido espacio-tiempo
  2. Formar parte de la “policía universal” encargada de mantener la estructura y leyes del universo
  3. Desintegrarse en energía bruta (átomos y moléculas) y pasar a ser material o parte constitutiva disponible para la creación de nueva materia (sería una “2da muerte”, donde habría una transformación de un ente consciente en energía; pérdida del “ser”)
  4. Permanecer en la Tierra y sus alrededores como “espectador” experimentando e integrando las fuerzas naturales imperantes en ella.


Experiencias

Las Experiencias se basan en dos variables combinables entre sí:

-    Factores duros
  • Intensidad
  • Duración

-    Tipo
  • Física: dolor, placer, de los sentidos, enfermedad, etc. (sólo en vida)
  • Emocional: amor, odio, tristeza, alegría, etc.
  • Intelectual: conocimiento, experimentación, lectura, imaginación, etc.
Cada tipo de experiencia aporta su “cuota” de energía. Dentro de toda la variabilidad de características dentro de cada tipo, hay combinaciones de mayor o menor intensidad; algunas se anulan/contrarrestan mutuamente, otras se estimulan exponencialmente unas a otras.
La combinación positiva de estas experiencias marcaría el estado de “felicidad” que vendría a ser una sensación de plenitud/saciedad sentida al generarse un campo magnético fuerte y estable….algo así como una estrella nueva y llena de energía que genera calor y da vida a todo lo que está bajo su influencia.



Se podría incluso graficar esta interacción de la siguiente manera:


En este caso, se puede ver que una sumatoria de experiencias emocionales negativas (traiciones, pérdidas, abandonos, muertes, etc.), dependiendo de la actitud que se tome frente a esas experiencias y con el aporte de la “Inteligencia” como factor clave, se puede transformar en Experiencias Intelectuales positivas que nos sumarían cosas aprendidas y herramientas intelectuales para el futuro, subiendo así en consecuencia el volumen de energía umbral.

Sin embargo, si no se presta atención y se busca transformar esa sumatoria de experiencias emocionales negativas en algo útil, esa energía puede transformarse en una Experiencia Física negativa a través de la aparición de enfermedades (la Mente dañando al Cuerpo) y restando así más energía total al umbral que se busca alcanzar para la trascendencia del alma en formación.




En este caso, por ejemplo, vemos que un conjunto de Experiencias Físicas positivas (positivas a nivel de que causan placer, estimulación, felicidad, etc. a través del uso del cuerpo como medio o fuente) y nuevamente con el aporte inestimable de la Inteligencia, pueden generar Experiencias Intelectuales positivas (recuerdos, aprendizajes, práctica), éstas últimas siendo energía nueva, creada en forma espontánea con el sólo aporte de esas Experiencias Físicas vividas.
Pero si estas experiencias físicas son creadas a través del uso de drogas o abusos en general del cuerpo (excesos de comida, ejercicio, introducción de sustancias dañinas al organismo, etc.), eso repercutirá en un daño al cuerpo y la eventual disminución de la energía umbral.

De estas afirmaciones, se desprende que una persona “Inteligente” es aquella que mejor maneja el resultado de la interacción de estas experiencias; que sabe transformar experiencias negativas en positivas y que tiene (o aprende) la habilidad de estrategizar esta interacción.
Por ende, una persona Inteligente es la que es capaz de obtener un balance positivo de estas ecuaciones, por lo tanto, será la persona que haya alcanzado el umbral y por ello posea equilibrio, sabiduría, introspección, paz y felicidad.

Nótese que usé varias veces la palabra “Inteligencia”, que tal vez no sea la más adecuada para definir la habilidad en el manejo de estas energías. Puede incluso llegar a sonar discriminatorio deslizar la noción de que sólo las personas inteligentes logran alcanzar el umbral para que sus almas trasciendan, derivándose de este concepto que las personas “no inteligentes” están condenadas a esta Tierra y nada más.
Para ello se podría usar otra palabra que defina esta habilidad, pero la verdad es que no encuentro una que reúna una variabilidad de características tan amplia como lo hace la palabra Inteligencia. Tal vez habría que re-definir el sentido de la Inteligencia como concepto, aunque últimamente ésta ha sufrido ya varios cuestionamientos sobre qué es o qué significa ser una persona inteligente y que no, así que esta re-definición la dejaré para otras personas.
Para los efectos de este post, definiremos a una persona Inteligente como aquella que sabe manejar y superar con altura los obstáculos que le aparecen en la vida; que le saca provecho a cada vivencia, sea positiva o negativa, en bien de su cuerpo y espíritu; el que no se deja vencer, el héroe que después de cada batalla se levanta, herido o no, y se repone, se saca el polvo y sigue adelante; el que comparte y contagia a los demás la buena energía que tiene, sea en forma de abrazos, consejos, ayuda, regalos, etc. Algo así.
La palabra Inteligencia entonces conllevaría un gran sentido de responsabilidad sobre uno mismo y sobre los actos de cada día, dejando así de depender tanto en actores externos a uno como el estado, los demás e incluso Dios. Cada cosa que nos pase, sea buena o mala, aumente o disminuya la energía umbral, es pura y exclusiva responsabilidad nuestra y de nuestros actos, anteriores o posteriores a dichos eventos. La construcción un alma fuerte y perdurable depende sólo de nosotros mismos.

Relación entre el alma y el máquina biológica

Análoga a la relación entre una hornalla de cocina y el sustrato a cocinar en la olla, una mal funcionamiento en el aparato de cocina (falta de gas, rotura o apagado de hornalla, etc.) interrumpe el proceso de cocción, pero este hecho no es atribuíble a la necesidad/búsqueda de cocción. Esto es, la cocina no tiene noción/responsabilidad de cocinar el sustrato o generar un producto. Sólo es la máquina (cuerpo) que produce la energía necesaria para la eventual generación de un producto elaborado (alma).

En pocas palabras, no hay relación de responsabilidad entre un mal funcionamiento o rotura del cuerpo biológico (muerte, enfermedad) y la concreción u obtención de un alma.

Con esto decimos que ante el truncamiento de la generación de un alma producido por accidente, asesinato, enfermedad o suicidio, NO SE PUEDE atribuir a un “plan” u objetivo ulterior detrás, sino al mero azar en juego. Es sólo un proceso truncado.
Si para ese momento el alma hubiese alcanzado ya un estado óptimo para independizarse del cuerpo, esa alma podrá optar por seguir los caminos antes descriptos; si no fuese así, esa alma simplemente se desvanecería con el cuerpo. En ese último caso, la vida de un ser humano sería un mero proyecto inconcluso, como una especie que trunca su evolución dentro del proceso de selección natural en la Tierra.

Esta explicación no destierra la opción de la existencia de una/s entidad/es más elevada/s que audite/n o supervise/n toda actividad terrestre, pero seguramente esta aceptación no le otorga automáticamente cualidades de omnipotencia y omnipresencia y valores como la bondad y la misericordia; éstas cualidades pueden o no ser reales, eso queda todavía sin probarse.


Dudas (cómo no!)

-    Después de la muerte, se podría seguir adquiriendo energía de experiencias intelectuales/emocionales? A través de qué medio se obtendrían?
-    Si se alcanza un nivel determinado de energía al momento de la muerte (una vez alcanzado el umbral por supuesto), será ese el último nivel alcanzado hasta una nueva encarnación?
-    Ese “umbral” y los posteriores niveles alcanzados, quedan autosustentados (en equilibrio) después? Disminuyen con el tiempo? Influye el tiempo en ese ente ya puramente energético?
-    Se vuelve esa energía radiación luego de muerto el cuerpo? Es en forma de radiación que el alma perdura? Se sabe que la entropía actúa también sobre la energía no radiactiva (los átomos eventualmente decaen hacia órbitas cada vez de menor energía hasta volverse algún tipo de radiación), por lo tanto deberíamos pensar que un alma compuesta de energía electromagnética no duraría eternamente sin una fuente de energía disponible, salvo que se convierta en radiación o que fuera alimentada por otra fuente de energía disponible luego de la muerte física.


Extrapolación a las Religiones

Se podrían extrapolar estas teorías al reino de las religiones afirmando que sus dogmas o reglas/mandamientos tienen como basamento la búsqueda última de alcanzar ese umbral a partir del cual un alma se hace real y trascendente y todo lo subsiguiente sería consecuencia o destino directo de dicho logro. Así:

a-    El concepto de la Reencarnación/Resurrección sería una explicación folclórica/novelada de alcanzar el estado A (ver “Destino”).
b-    Los Pecados serían esas acciones que eventualmente llevarían a la reducción de la energía “umbral”, por ende evitando la formación estable del alma.
c-    Los Santos y profetas descriptos en los libros vendrían a ser las energías que quedan en el estado C.2 (ver “Destino”)
d-    Milagros: éstos serían performados por entidades que eligieron el destino descripto en el punto A, quienes tendrían ya acceso a los conocimientos y habilidades que se ganan al trascender.
e-    Orígenes/Génesis (¿?)

...

CON, TINU, ARÁ.
(algún día...)

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