28 de abril de 2017

Crónica de un accidente



Comencé tratando de salir del shock inicial, preguntando por teléfono en un grito gutural

“…que pasó QUÉ COSA?”.

….sacás el pasaje, te preparás para embarcar y ves impotente como cancelan el vuelo a último momento. Así que te trepás sobre un mar de gente enojada y apelotonada para pedir a llanto vivo que te metieran aunque sea en la bodega del siguiente avión, pero que te dejaran volar YA.
 …te metés finalmente en una “cápsula de aislación” durante las dos eternas horas que tardás en ir de Bariloche a Buenos Aires para finalmente llegar al sanatorio y verla a Ella repleta de caños entrar y salir de su boca, de su cráneo, de los brazos y del cuello. 6 entradas/salidas en total.
 …la ves totalmente inmóvil, desconectada del mundo, rodeada de caras extrañas, largas y sombrías, de desconocidos que de repente te obligan a salir de la habitación y te despegan de ella y uno que obedece casi como una oveja, sin saber exactamente porqué se está tan dócil.

Los ruidos a máquinas dan indicadores sonoros constantemente, se escuchan voces llenas de tecnicismos, partes médicos huecos y devastadores porque no incluyen las palabras “está todo bien y en cualquier momento se despierta y se puede ir con vos a casa”.

Aparecen los miedos…el miedo a las infecciones intrahospitalarias, el miedo al colapso de un órgano que patalee caprichoso porque ya no quiere seguir filtrando y metabolizando sin parar ninguna de las 8 drogas violentas que le están metiendo en la sangre. El miedo a tocarla y accidentalmente desconectarle un cable, una sonda, una vía; el miedo a contagiarle un bicho que escapó al exhaustivo lavado de manos y antebrazos o que sale impune en una tos inesperada.

Ella se volvió frágil como una burbuja. Ella, de un momento al otro, se convirtió en un “signo de pregunta dentro de una caja negra sellada”. Y todo esto porque, sin aviso y sin posibilidad de elegir otro resultado, a la sangre de la arteria basilar se le ocurrió finalmente rasgar a pura presión la fina pared del aneurisma que tan meticulosa y silenciosamente se fue formando con los años y salir de su medio natural a conquistar, cual vikingo enardecido, esas zonas prohibidas que son el espacio subaracnoideo, los ventrículos, el acueducto de Silvio y la superficie de la delicada y vulnerable corteza cerebral. La sangre no tiene nada que hacer ahí, nada, sin embargo ahí estaba, quemando todo con ese oxígeno arterial tan letal y tapando el desague que sólo está diseñado para el límpido líquido cefalorraquídeo, haciendo subir la presión del cráneo hasta la hidrocefalia y comprimiendo el cerebro hacia su destrucción, sin piedad alguna.

Y todo esto fue sólo el día #1.



En los días subsiguientes:
….les puse nombre y todo: los “cuatro jinetes”. La Muerte, el Re-sangrado, la Presión Intracraneal y el Vasoespasmo. Los médicos tenían que combatirlos a ciegas y casi sin herramientas, ya que hasta para los médicos más especializados el cerebro continúa siendo hoy, en su mayoría, un enigma a todo nivel. A partir de la noche del día #1, cada día se volvió una dimensión temporal diferente, donde los días ahora parecían durar unos pocos minutos en vez de 24 horas.

…la rutina diaria y seca de ir y volver del sanatorio caminando por las calles porteñas como un zombie; bañarse, comer algo, no dormir casi nada y volver a sentarse en la bien llamada sale de espera a....esperar. Una rutina de “mantenimiento”, donde uno simplemente transcurre mientras lucha internamente para descartar nefastas e invasoras imágenes mentales de secuelas terroríficas que iban a transformarla a Ella en un estropajo de carne incapaz de comunicarse con el mundo y de llevar una vida llena de belleza y felicidad.

….decidí que había que hacer algo; el “Trabajo Nocturno”: primero que nada había que “precalentar”, lo cual consistía en sobreponerse como sea a las siguientes abrumadoras sensaciones: ansiedad, tristeza, impotencia, desolación, desesperación, bronca, cansancio. Una vez alcanzado algo parecido a un estado “sin ruidos” en la mente, había que visualizar el cuerpo y el cerebro de Ella como si fuera una especie de radiografía: un esquema hueco de su cuerpo donde sólo se apreciara el sistema nervioso central flotando dentro del mismo. Una vez lograda esa imagen mental, ahí comenzaba el arduo trabajo de crear de la nada, darle cuerpo y color, consistencia y energía, a la “Luz Verde”. Hacerla salir de mi cuerpo hacia el de Ella, entrando a través de su mano entrelazada con la mía fuertemente y dirigiéndose al lugar donde radicaba todo el riesgo, todo el problema, todo el caos: su arteria basilar, el cerebelo, el tronco encefálico, el polígono de Willis y el flujo sanguíneo general de todo su cerebro. Crear la imagen mental de una ola verde invadiendo y cubriendo cada zona, metiéndose en cada circunvolución cerebral, limpiando y curando cada neurona agonizante a medida que pasaba y liberando el camino para que ese oxígeno, tan mortal fuera de las arterias y tan benigno dentro de ellas, inundara las neuronas para que pudieran seguir haciendo su trabajo de darle movimiento, autonomía, conciencia y personalidad a Ella. Ver esa luz verde arremolinarse alrededor de su tronco encefálico, principal víctima del maldito e inútil vasoespasmo que le piqueteaba la llegada de ese insumo tan vital de la sangre arterial …curando, sanando, arreglando.

Ese trabajo duraba hasta que me agotaba y caía rendido en el sillón del rincón de la habitación o hasta que una alarma o un enfermero me sacaba intempestivamente del trance. Ahí, fuera del trance, invadía la sensación de que por cada minuto que yo no hacía ese trabajo, una neurona no estaba recibiendo esa caricia verde curativa y por ello me iba a arrepentir después de no haberme puesto nuevamente a trabajar. La culpa!! Volvé, dale, seguí con eso que estabas haciendo, Hernán, dale.

Arreglar, Curar, Sanar. Ese mantra se repetía en mi cabeza y en mis labios mientras el flujo verde de luz curadora ahogaba el cerebro completo en un elixir sagrado y perfecto. Al mismo tiempo, mientras la energía verde curaba y reparaba, había que simultánemente mantener el flujo sanguíneo bombeando sin parar, claro. Había que obligar a ese “circuito de reserva” del polígono de Willis a trabajar a destajo para cubrir el volumen de sangre que el vasoespasmo cortaba desde atrás, bombeando más sangre desde las carótidas y cubriendo así el terreno desolado de la parte occipital. Había que “ver” a las arterias latiendo llenas de sangre salvadora, llegando a cada rincón del cerebro, sin piquetes, sin barreras; la cosa era verlas hincharse y latir, gordas, rechonchas, llenas de ese líquido rojo carmesí llegando a todas partes, manteniendo a Ella viva detrás de ese manto de Nada que era el coma farmacológico. Obligar a la colapsada arteria basilar a dejar pasar más sangre, a aflojar con la contracción, a decirle “flaca, cortala de una vez que el neurocirujano ya cerró el aneurisma y no necesitamos que vos hagas todo este reflejo estúpido”.

Este trabajo de la imaginación había que hacerlo todas las noches, sin tregua, hasta que los cuatro malditos jinetes se fueran desvaneciendo con el correr de los días, hasta ese mítico “día #21” donde la estadística decía que todos los riesgos adoptarían un valor cercano al cero logarítmico y pudieran apagarse de una buena vez las bombas automáticas del Midazolam, el Propofol y el Fentanilo para darle lugar al “despertar”….

….el Despertar. Correr el velo farmacológico y ver la (posible) realidad que estuvo oculta durante 22 días: estaba Ella en coma detrás del coma farmacológico? Y las Secuelas. Respirar, tragar, ver, mover, hablar, entender, recordar. Ver cada una de esas acciones aparecer tímidamente una por una, o no. O no verlas aparecer para nada. Esa dualidad…Sí o No. Vida o Muerte. Capacidad o Discapacidad.

- Abre los párpados?
- Sí, los abre, pero los ojos están completamente en blanco, tirados hacia atrás, inmóviles, como si estuvieran mirando hacia la parte de la cabeza donde ocurrió todo.

- Sonríe?
- Sí, pero es una mueca inexpresiva, los extremos de los labios se mueven hacia arriba y nada más. No hay otra parte o músculo de la cara que se mueva.

- Entiende?
- Y sí, eso parece, hace esa mueca de sonrisa inmediatamente después de que le digo “hola mi amor”.

- Ve?
- No se sabe, no hasta que baje los ojos….si es que los baja!!

- Respira?
- No sabemos, por ahora hay que dejar que el respirador siga haciéndolo por ella.

- Habla?
- Imposible, todavía está intubada y además se viene la traqueostomía, así que no sabemos.

- Recuerda?
- Tal vez, no hay forma de confirmarlo sin el output de sus expresiones o voz.

Así entonces, ya a partir del día #23 comenzó a transcurrir el lentísimo camino del descubrimiento diario, del descubrimiento estresante de que por favor! aparezcan nuevos movimientos, nuevas señales, nuevos despertares a medida que las drogas se iban yendo del cuerpo. Cada señal había que confirmarla con los médicos, no vaya a ser que fuera sólo un reflejo autónomo y no una falta-de-secuela. Así que cada novedad positiva, por más que fuera algo tan simple como “los ojos bajaron unos milímetros y ya se ven aparecer las pupilas, que además se contraen ante la luz” se festejaba como si uno se hubiera ganado un Loto millonario…

Finalmente en el día #49 le dieron el alta. Se fue del sanatorio caminando, hablando, respirando, viendo, tragando, entendiendo, recordando. Su embriagante sonrisa seguía ahí, divina, irresistible. Se fue transformada en un milagro, como dicen todos, incluso los médicos.

…pero no para mí. Para mí el milagro comenzó el día en que la conocí.


18 de enero de 2017

Set of the Sun


Tengo un sindrome obsesivo compulsivo con los atardeceres. Esa luz que me envuelve como una frazada calentita, junto a la posibilidad de mirar al sol sin quedarme ciego, forman una dupla imbatible. El silencio que también caracteriza ese momento (uno no suele/puede ver atardeceres en ciudades ruidosas, en general) suma mucho, y los pensamientos que me asaltan en esos momentos completan el efecto adormecedor que generan.

Les saco una y mil fotos, creyendo que alguna de ellas va a ser "la" foto del mundo mundial". Terminan siendo todas casi iguales y de una calidad inferior a lo que ven mis ojos en real. No hay cámara que capte lo que busco. Y no sé qué más espero de un atardecer sino lo que ya me da.

Quiero atardeceres que no signifiquen un día menos de vida que transcurre. Quiero atardeceres atemporales, estáticos. Quiero.

2 de febrero de 2016


Mirala bien. Mirá sus definidos contornos atmosféricos en contraste con la peligrosa y vacía negrura circundante. Compará esta vista con la vista a la que estás acostumbrado de otros planetas conocidos.  Apreciá lo única que es dicha vista: ese azul de agua líquida refrescante, esas nubes cargadas de inofensivo vapor de agua y no de gases mortíferos, la temperatura justa que no hace que te prendas fuego o se te cristalicen los globos oculares.


Mirala bien de nuevo. Escalate dentro de esa imagen; notá lo infinitesimal que sos incluso desde esta corta distancia. Extrapolá tus penurias, tus broncas, tus miserias, tus errores contra este panorama y medí el impacto nulo que tienen incluso en el cercanísimo universo que rodea a esa elipse azul tan linda.


La próxima vez que sientas que la vida es injusta o sádica con vos, mirá esta imagen y evaluá si tal vez no sos vos mismo el que es injusto y sádico con vos mismo o los demás.



Imagen: 1800 dpi Hasselblad film scan by Johnson Space Center / Apollo 17 - Project Apollo Archive

28 de octubre de 2014

Hormonales


Nota: como con todo en esta vida, las excepciones siempre existen y no necesariamente uno se tiene que sentir identificado con lo que aquí se explica, pero es necesario generalizar un poco para poder establecer una teoría o al menos un intento de explicación. Esto es sólo una visión basada en la observación minuciosa y constante de situaciones personales propias y ajenas, información científica/periodística ampliamente disponible y la asociación libre de toda esa información por obra y arte de mi Cabezota.


Vivimos minimizando el impacto de las hormonas en nuestros comportamientos. Le damos importancia e incluso armamos el esterotipo del “adolescente hormonal” sólo en la adolescencia. Creemos que, más allá de lo relacionado a la menopausia y andropausia como generadores de engorde, depresión, crisis y fin de la edad reproductiva en la mujer, las hormonas no imparten mucha importancia en nuestros comportamientos.

*Error*

Somos absoluta e irremediablemente manejados por ellas a lo largo de toda nuestra vida. Por ellas o por la ausencia de ellas.

Pero lo interesante de esto no es solamente la importancia que le demos o no a las hormonas como determinantes en nuestra personalidad, sino lo particular del “timing” de ellas en los varones y en las mujeres.

Decidí tomar sólo 5 aspectos o características que nos hacen seres sociales y que sirven para interactuar entre nosotros y desarrollar la mayor cantidad de actos de nuestra vida diaria:

-    Sensibilidad
-    In/dependencia de los demás
-    Búsqueda/necesidad de pareja
-    Importancia de las amistades
-    Espiritualidad

Estos cinco aspectos en particular, entre varios otros, nos definen como humanos y nos diferencian de los animales. Pero además, son aspectos que particularmente se ven afectados en forma más directa por la acción u omisión de las hormonas a lo largo de nuestras vidas.

Pero qué mejor que un gráfico para explicar algo tan sutil como el curioso diseño hormonal humano:




Fig.1

Acá podemos notar que a medida que el varón crece, su sensibilidad, dependencia y su necesidad de pareja va en aumento, a diferencia de la mujer, cuyas dichas características van en dirección contraria.





Fig. 2

En este gráfico vemos que el lugar que se le da a las amistades y a la espiritualidad en ambos sexos también los encuentra medio desencontrados.




Fig. 3

Este gráfico resume y mira desde otra perspectiva los mismos aspectos vistos en los anteriores esquemas, sólo que acá se ve más claro lo opuestas que son las realidades entre hombres y mujeres y porqué, tal vez, es tan pero tan difícil entenderse durante las vidas de cada uno.


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Nótese, sin embargo, que la vida a pesar de parecer bastante sádica y juguetona, da oportunidades, pequeños momentos donde encontrar pistas y ver de resolver algunos enigmas.

Los únicos momentos en los que las características y vivencias más o menos se igualan o emparejan entre hombres y mujeres suceden entre los períodos de 10 y 15 años de edad y los comprendidos entre los 40 y 45.
Es en esos dos momentos donde el hombre y la mujer más cerca están unos de otros. Son esos momentos donde el entendimiento es mayor, donde cada uno está pasando por cambios importantes a nivel hormonal y donde sus vidas entran en “crisis” en ambos bandos. En los demás momentos, y he aquí lo aparentemente sádico de la existencia, el hombre y la mujer transitan la vida con experiencias disímiles y a destiempo, volviéndose realidades difíciles de combinar y de entendimiento mutuo.

Se desprende de que entre los 10-15 años, más que nada por falta de madurez, es más difícil establecer un diálogo y/o apoyo/contemplación de las experiencias de cada uno, pero la vida nos da una oportunidad más, entre los 40 y los 45 años, para volver a encontrarnos, para entendernos y ponernos de acuerdo estando parados en el mismo terreno del cambio-crisis.

Si no aprovechamos estos momentos de cruce para comunicarnos los hombres y las mujeres, difícilmente lo podamos hacer en otros momentos de nuestras vidas, ya que, lo queramos o no, somos animales conducidos por picos y valles de extrusión hormonal. Se puede decir que una pareja que pasa con éxito las respectivas crisis durante el período 40-45, comunicándose, conteniéndose y apoyándose mutuamente, será una pareja que durará en el tiempo y que tiene más chances de terminar sus días juntos.

Por otro lado, la noción de que una unión entre un hombre de edad mayor que la mujer tiene más chances de durar que una de edades similares sería correcta o al menos mejor, ya que los crisis de un hombre en sus 40 sería acompañada por una mujer todavía sensible y enfocada a la pareja, capaz de contener emocionalmente a un hombre frágil y necesitado; así mismo, una mujer en sus 40 y en pareja con un hombre más grande que ella, tendría el apoyo de una persona con una crisis ya superada y con la experiencia necesaria para contener mejor a esa mujer en crisis.



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El amor y las hormonas

Si uno fuera a desmitificar al amor como una “fuerza imparable y trascendente” que une a dos personas y destriparla de toda connotación espiritual y cósmica, podríamos decir que esta fuerza está pura y exclusivamente alimentada por las hormonas. Que mientras las hormonas fluyan y afecten los centros del cerebro dedicados y receptivos a ellas, el amor fluirá también y toda la parafernalia asociada (mariposas estomacales, celos, pasiones, necesidades, presencias, sexo, etc) hará su parte. Cuando las hormonas desaparecen o disminuyen, el amor comienza a trastabillar. Queda en su lugar una unión entre dos personas sin mariposas, ni celos, ni pasiones, ni necesidades, ni sexo o con poco sexo. Sólo quedan las características asociadas a la historia en común (salidas, diversiones, proyectos, intereses, anécdotas, etc.).
En esa situación tan frágil, una salida distinta, una diversión o interés nuevo, una anécdota más atractiva, pueden romper o distanciar la relación entre dos personas. Sólo quedan exceptuadas las amistades y la familia, que son relaciones que nunca dependieron ni fueron entabladas bajo los efectos de las hormonas. Sería por eso, tal vez, que las relaciones amorosas entre dos personas duran más si comenzaron previamente como amistades largas que si comenzaron en forma pasional/sexual.

Así, en el cruce hormonal de los 40-45 años, cuando el mecanismo hormonal empieza a fallar, se producen efectos muy interesantes en los dos sexos:

Mujer:

-    Se produce un “despertar espiritual” muy fuerte, donde la mujer comienza una intensa búsqueda espiritual, postergada probablemente por la maternidad, que en líneas generales tiene como objetivo encontrar un lugar en el mundo dejado por los años que estuvieron en “stand-by” por ser madres. Las que no lo fueron y vieron pasar el tren delante de sus ojos, la búsqueda y la motivación es la misma: los años en stand-by fueron la focalización en ese mismo “unitema”, pero sin hijos. Este despertar muchas veces las lleva por caminos llenos de clichés y de dudosa pseudo-espiritualidad, pero al menos parecería que el nicho que encuentran les sirve a pesar de todo.

-    Junto con este nuevo “despertar” se produce un enfriamiento notable de las pasiones hacia el sexo opuesto; se acallan los fuegos y la búsqueda espiritual ocupa la mayoría de los espacios que ocupaba previamente el hombre y sus ofertas como compañero sexual y de vida. Este vendría a ser el aspecto más llamativo y de más impacto en las relaciones con los hombres, y da el puntapié inicial para el otro efecto que se describe más abajo, el de la independencia.

-    En relación al punto anterior, en esta etapa la mujer revive, renueva y atiza el núcleo de amistades (más que nada amistades femeninas), las hace omnipresentes en su vida y compañeras íntimas de todos los cambios que se comienzan a vivir. La mujer se transforma en un ser muy social, sale de la casa y llena su mundo de compañeras de vida. En general, esto sigue así hasta la muerte.

-    La mujer se vuelve sumamente independiente y no estamos hablando sólo de independencia económica. La mujer, que ya no busca un compañero (ni parece necesitarlo), que ya cumplió su mandato básico socio-fisiológico (si no fue madre, dicho mandato cumple su ciclo igual apagándose), se encuentra en una situación de no depender de nadie para hacer nada, que, junto a la disminución en las pasiones relacionadas al varón y el llenado de amistades en su vida, hacen de que nada la ate, nada le impida conducirse por la vida por su cuenta y sin depender de nadie, ni económica ni sentimentalmente.


Varón:

-    Después de haber vivido signado por un comportamiento más que nada dirigido por la Testosterona, esa gran hormona masculina, el macho deja ya de mirar tanto lo que hay afuera de la casa y empieza, recién ahora, a mirar hacia adentro. Busca quién está, dónde está y porqué no está con él. Ya padre o nunca padre, el hombre empieza a necesitar una presencia en su vida que lo acompañe, que lo contenga, que lo escuche y que lo abrace. No hay mucha búsqueda espiritual, nunca la hubo en realidad (salvo casos en lo que la búsqueda espiritual formó parte de sus actividades diarias, sean profesionales o de ocio/esparcimiento) y ahora lo que podría llamarse espiritualidad está focalizada más que nada en un sentimiento recíproco con la mujer que él elija como compañera. Toda futura espiritualidad vendrá asociada a este sentimiento, que lo puede llevar a escribir las canciones y poemas más increíblemente bellos y profundos y a la vez caer en las más profundas depresiones y desesperaciones, que lo harán ver como un ser inmaduro y “poco hombre” por la mujer, en este momento parada absolutamente en la orilla contraria del océano de los sentimientos.

-    Las pasiones no disminuyen mucho, ya que la andropausia no es tan terminal como lo es la menopausia, especialmente las sexuales, que se ven muchas veces aumentadas por lo descrito en el punto anterior. Es notoria en esta etapa la búsqueda de mújeres jóvenes, muy probablemente fogoneada por la actitud bastante más fría de la mujeres de su edad y la contrapuesta actitud a “punto caramelo” de las mujeres más jóvenes, que están más en línea con lo que el hombre cuarentón está buscando. Si además estas mujeres jóvenes ofrecen cuerpos más esbeltos y en mejor estado, mejor.

-    Las amistades de un hombre siempre estuvieron presentes. No fueron relegadas ni por matrimonios ni por hijos ni por trabajos, por lo tanto, este aspecto se mantiene más o menos estable, disminuido quizás sólo por el distanciamiento natural producto de las vidas de cada uno.

-    Ahora bien, el hombre cuarentón comienza junto a la disminución (no desaparición) de la Testosterona, un camino difícil de mayor dependencia afectiva-emocional de lo que estuvo acostumbrado hasta ahora. Tal vez provocada por un equilibrio hormonal entre la Testosterona y las hormonas femeninas que siempre estuvieron pero en muy pequeña cantidad, hoy esas cantidades, sin aumentar per se, se acercan más al nivel testosterónico que, disminuído, le deja lugar un poco a la acción “sensibilizadora-cambiadora de humores” de la progesterona y el estrógeno. El macho deja de ser tan macho y reduce su mirada de “yo lo puedo todo” a una más de “me abrazás por favor que me siento solo?”.


En fin, el famoso libro-cliché “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, mirado desde el punto de vista biológico-fisiológico, sería acertado, sólo que estas diferencias tan curiosamente establecidas sólo son diferencias si uno no las interioriza y las identifica. Una vez aceptadas y explicadas, al menos en forma biológica, son más fáciles de allanar y limar.

Pero cuesta, y mucho. Sólo se necesita voluntad y humildad para reconocer las debilidades propias de cada uno y entablar una conversación profunda y amable desde el mismo plano.


24 de octubre de 2014

Simple y Complicado


“…No hay paz para mí, a menos que vuelque las cosas en papel. Tengo que dejarlas salir y simplificar mis ideas. Pero es muy difícil simplificar las cosas y muy fácil, en cambio, complicarlas” 

“Desaparición”, de Richard Matheson © 1977 



La experiencia diaria nos dicta que es muy difícil simplificar las cosas, sin embargo parecería ser extremadamente fácil complicarlas, a todo nivel.

Si la complicación y/o complejización de estados/estructuras es una tarea relativamente fácil, extrapolando dicha generalidad a la realidad no-humana, se puede determinar que es por eso que es previsible e incluso favorecida por el medio, la evolución a organismos cada vez más complejos; en una palabra, nosotros fuimos fáciles para la vida y un virus sería lo más difícil de hacer de la nada (de aquí se podría desprender de que un virus o una ameba, que con su simplicidad “vive”, resiste, se adapta y muta ante los desafíos del ambiente con mucha más eficiencia y rapidez que nosotros, es un organismo mucho más perfecto y avanzado que un ser humano o animal cualquiera).

Por otro lado, la misma extrapolación nos podría llevar a comparar la dificultad entre la simplificación de nuestras vidas y la matemática: el mismo principio de “simplicidad difícil” compone cada pedazo de realidad que nos rodea. Como en la Proporción o Número Áureo, que repite entre cada cosa que existe la misma progresión numérica que determina las escalas “divinas” de proporción, dicha directiva atraviesa cada componente del universo en forma absoluta y define la realidad; “nos” define.

Puede ser que las respuestas a todo esté en ecuaciones más simples que las que se usan para intentar explicar este universo y por eso es tan difícil llegar a una respuesta?

Si es así, el principio de Occam, dentro de esta diatriba, estaría automáticamente validado.


21 de agosto de 2014

Planilandia


Edwin Abbot, un simple maestro de escuela, escribió en 1884 un libro llamado “Flatland” o “Planilandia”, en la cual contaba, desde la perspectiva de un “planilandés”, cómo era la vida en ese universo de seres triangulares, hexagonales, pentagonales, etc. donde sólo existían dos dimensiones: largo y ancho, todo plano. Estos seres, sin importar si eran cuadrados o triángulos, se veían entre sí como líneas rectas, ya que no había arriba ni abajo ni profundo. Así como estaban, se habían armado toda una sociedad, con los seres triangulares del tipo isósceles y las mujeres (cruelmente identificadas como simples líneas con extremos mortíferos) formando el estrato más básico y pobre. Los cuerpos con más lados (que no llegaban nunca a ser círculos pero se acercaban bastante) eran los seres más importantes y de clase social más alta de todos.

Este planilandés, el protagonista de la historia, va describiendo cómo es el día a día de esta realidad, mostrando al lector las medidas y leyes que se tuvieron que construír para poder vivir pacíficamente en ese extraño mundo; los aspectos físicos como la gravedad y las lluvias, que caen desde sólo una dirección, de norte a sur, etc.
Incluso llega a visitar en sueños el mundo de “Linealandia”, un reino donde sólo hay una dimensión, el “largo”, y cuenta cómo fue de frustrante la experiencia de tratar de explicarle al monarca de Linealandia lo maravilloso del “ancho” como dimensión extra.



La clave del cuento radica en la aparición de un ser de “Espaciolandia” o de una realidad de 3 dimensiones (como la nuestra) que trata de explicarle a este planilandés los bemoles de vivir en 3 dimensiones y hacerle entender lo limitado de su propia realidad. Incluso le llega a mostrar la bizarra experiencia de un “Puntolandés” o el único multihabitante de un mundo donde no hay líneas ni figuras ni nada, sólo un punto como toda dimensión.

Grande es la sorpresa de este espaciolandés cuando el deslumbrado cuadrado planilandés, flotando sobre su mundo plano y viendo y entendiendo muchas cosas que antes no podía ver ni entender, le pregunta sobre la posibilidad de la existencia de una 4 dimensión (o incluso más), habiendo ya universos de una, dos y tres dimensiones. El problema y las consecuencias de no poder entender lo que no se conoce se traslada ahí al orgulloso espaciolandés, que cae en la misma trampa que los demás seres de dimensiones inferiores que no pueden ver más allá de lo que la realidad diaria les deja ver. Fascinante.


La novela no incluye al Tiempo como dimensión ya que para la época en la que se escribió este relato, el Tiempo no era más que un atributo intrínseco a las dimensiones que se barajaban y no como una dimensión separada. Sólo con la llegada de Einstein y la relatividad el tiempo pasó a tener su propio lugar y dimensión en el entendimiento del Cosmos y el Universo.

Este problema de poder explicar y hacer entender sobre sus mundos a seres de dimensiones más chicas que aquejan por igual al planilandés como al espaciolandés, gatilla el tema del entendimiento que podemos llegar a alcanzar nosotros los seres humanos sobre temas y problemas sobre los cuales no tenemos respuesta o que no llegamos a inferir una solución con las herramientas cognitivas o cerebrales con las que contamos, ya que son temas que atañen a esferas de conocimiento que no tienen cabida en nuestra dimensión. Así como el planilandés ve el mundo como un conjunto de sólo líneas rectas de diferente longitud y no puede llegar ni siquiera a concebir un cubo o una esfera, nosotros no podríamos concebir los significados del infinito, el pre-bigbang o el post-bigcrunch, la muerte y la vida después de ella, o a Dios mismo.
Nosotros, al igual que un planilandés, estamos atados a los límites que nos impone nuestra realidad o universo, de cuatro dimensiones (3 espaciales – largo, ancho y profundo – y el tiempo) y todo lo que escape a estas dimensiones sería virtualmente incomprensible para nosotros. Podemos elucubrar sobre lo que sería, pero nunca podríamos entenderlo o encontrar una respuesta plausible.

Tomemos por ejemplo el tema de la existencia de Dios. Si Dios existe o no existe ha sido siempre un problema de fe, o sea que mientras querramos creer que Dios existe, no hay necesidad de probar ni de investigar nada al respecto. Sólo se cree y punto. Por lo tanto, quienes carecen de esta difícil virtud viven sumidos en una constante duda, ya que los poquísimos datos disponibles, casi en forma sádica, parecen estar equilibrados para la no existencia como para el lado de la existencia de Dios.
Para poder entender la ristra de preguntas que nos acribillan el cerebro constantemente sobre este tema, debemos entender el concepto de Dios, qué o quién es, qué significa para nuestras vidas, para el Cosmos entero, para el propósito de todo. Este escurridizo y tímido Dios se las ingenia para no dejar rastro alguno de su existencia, cualquier prueba empírica que querramos tener de él se convierte en algo utópico, inalcanzable. No hay fotos, olores, manchas, restos, artefactos, marcas, pistas, sonidos ni escritos que nos den una prueba fidedigna, tangible, sobre su existencia. Todo parece una gran mentira creada vaya a saber uno para qué.

Uno se preguntaría entonces, porqué tenemos este concepto de Dios tan grabado en las conciencias y porqué esta necesidad tan obsesiva de descubrir la respuesta? No podemos directamente dejar de preguntárnoslo y listo? Pasar a otra cosa? No, es virtualmente imposible. Incluso para un autoproclamado ateo. Éste último sólo tuvo que optar por no preguntárselo más y listo, se rindió.
Los ateos parecerían ser, a prima face, personas mucho más inteligentes que nosotros los agnósticos o incluso los creyentes. Ellos se dieron cuenta que la pregunta sobre si Dios existe o no es inpreguntable y que nunca tendremos una respuesta satisfactoria o prueba concluyente al respecto, ya que la esencia de Dios y su mundo pertenece a un plano (o universo) que no tiene nada que ver con el nuestro. Vendría a ser como si nosotros fuéramos unos planilandeses que quisiéramos entender a un espaciolandés o incluso alguien superior. Trazar lazos y semejanzas que nos unan con un ser (o seres) que están por encima de nuestra realidad y que jueguen con reglas distintas a nosotros es, por definición, una estupidez.

Peor todavía si le agregamos a esta sopa dimensional la variable de que a cada dimensión que agregamos, nuevas leyes físicas que la rijan entran en juego, leyes que sólo son aplicables a la dimensión a la que pertenecen. Teniendo en cuenta esa condición, un Dios que vive y se maneja en un universo de más dimensiones que el nuestro será por siempre un Dios inalcanzable a nuestra compresión, donde las pruebas que éste podría darnos o dejar sobre su existencia serían invisibles o incomprensibles para nosotros, por lo tanto seguiríamos atrapados en la misma eterna e insoluble pregunta.
Él siempre tendría la chance de influír o ingresar en nuestro plano (como logra hacerlo, por estar en un universo superior, el espaciolandés con nuestro pobre y vulnerable planilandés) pero para nosotros sería una influencia imposible de entender o captar, sólo veríamos los resultados de tales intervenciones y que terminaríamos ubicando sin remedio dentro de conceptos cuasi facilistas tales como magia, destino, deja-vúes, “voces de la conciencia”, etc. Cosas que sabemos que suceden, pero que no podemos encontrar una correlación con la realista experiencia de nuestra vida diaria.

La pregunta que sale casi obligada es porqué esto es así? Y el tema del propósito sale nuevamente a molestar. La pregunta “porqué” es una buscadora automática de propósito y este propósito es una concepción (por lo menos hasta ahora) sólo humana. Así como nosotros empujamos una pelota y esta pelota se mueve gracias a nuestro empujón, toda nuestra realidad nos enseña desde chiquitos que todo lo que pasa, pasa por una razón. Esa razón es la base del propósito y aplica a toda nuestra vida. Sin propósito, no hay razón de existir. Todo se cancela y anula sin la existencia del propósito, todo deja de tener sentido, incluso nuestras propia existencia.

He ahí el tema del porqué de la búsqueda de Dios y el porqué nuestra búsqueda se vuelve infructuosa y termina minándonos la mente y hasta la salud mental. Nuestra existencia necesita un propósito, y ese propósito escapa a nuestra comprensión ya que está establecido por un ser o seres que pertenecen a un universo con otras reglas que lo vuelven totalmente incomprensible e inalcanzable.

En fin, el planilandés es finalmente “devuelto” a su dimensión luego de un paseo por los confines del nuevo universo multidimensional, lo que termina dejándonos con un sabor amargo sobre el porvenir de ese cuadrado que ahora sabe y conoce más que cualquier congénere de su plano, pero que queda confinado a vivir en lo que ya considera una existencia absolutamente limitante y hasta claustrofóbica.

26 de mayo de 2014

Sinergia

Este finde me sucedió algo muy placentero escuchando por YouTube a un “músico” que sigo hace rato (los que usan YouTube sabrán cómo a veces uno entra a ver, por ejemplo, un video de los Teletubbies y termina después de un rato viendo “videos de aviones aterrizando con viento en contra” sin saber cómo uno llegó hasta ahí). Este “músico” (Lifelike) hace remixes de temas y como buen remixero, le da una vuelta de tuerca a dichas canciones que a veces las hacen sonar como temas completamente diferentes a los originales.

Yo tengo mi corazón musical bastante clavado en los 80’s, y hay por ahí toda una movida retro de nueva música “synth” de gente que hace música con sonidos y estilos ochentosos pero hoy. Entre esas canciones, está “So Electric” de este Lifelike que especialmente me llamó la atención. Este tema es un mantra repetitivo que va creciendo a medida que pasa el tiempo, es muy rítmico y simple. Está construído con samples de temas de Pat Benatar, Survivor y Modern Talking + el input rítmico y de sonidos de este Lifelike.

Por otro lado, dentro de esta movida “retro-synthwave ochentosa”, hay muchos fanáticos, que rascan o están dando ya su 40ava vuelta alrededor del sol como quien suscribe, que hacen sus propios videoclips con esta música. Estos videos son a su vez rejuntes y samples de videos o fotos ochentosas, en la misma tónica que la música que les contaba en el párrafo anterior.

Lo que se genera de todo este menjunje, a mi entender, es una sinergia increíble de creatividad. En un solo videoclip conviven la creatividad de muchas personas que nunca tuvieron que ponerse de acuerdo para armarlo, sólo es el natural fluír de la creatividad artística y las emociones. Algo, y repito que es sólo a mi entender, maravilloso en todo sentido.

Los samples y acordes usados en la canción salen de:

- “American Heartbeat” de Survivor (la misma banda del famoso “Eye of the tiger”)

- “Sometimes de good guys finish first” de Pat Benatar


Las imágenes son de la película-musical “Xanadu” (y la bellísima rubia que se ve es la australiana Olivia Newton-John, otra que tiene sus temas bien ochentosos en los recuerdos de varios).

Obviando lo kitsch que pueden parecer estas imágenes hoy que lo “sabemos y hemos visto todo ya”, noten lo bien que van el ritmo y la música con la elección de las partes de la película.

Again: tengan en cuenta que nada de esto fue hecho originalmente “el uno para el otro” hasta que esta maravillosa sinergia creativa que permite internet hoy lo convirtió en algo nuevo. 5 creativos de distintas épocas, estilos y totalmente inconexos entre sí se funden sin planearlo en ESTO.

Sisí, estoy re-loco, ya lo sé, pero a mí me copó mal.




17 de febrero de 2014

Andamiaje

Qué frágil parece ser a veces el andamiaje que “sostiene” la cordura de uno. A veces se llega a un nivel de desasosiego tal que hace ver dicha fragilidad como algo muy real, tangible; se puede medir cuánto hay entre el frágil equilibrio y el desplome.

Y también se puede vislumbrar qué sería un desplome. Se ve a ese andamiaje colapsando y cayendo al vacío. Se huele qué habría después del derrumbe una vez que el polvo se asiente.
A veces ese andamiaje es un trabajo, una casa y punto. A veces es sólo un amor. A veces ni siquiera todo eso, sino algo tan insubstancial y solitario como la “voluntad” de no caer o flaquear.

El equilibrio de dicho andamiaje como que se mantiene sólo o con la inercia de las acciones de uno a lo largo del tiempo. Uno identifica el andamiaje, lo ve y siente, pero no parece que uno haga algo concreto para mantenerlo en equilibrio. Como que se mantiene solito gracias al trabajo que uno YA realizó en su momento. Y obviamente, como no es eterno y estático, ese equilibrio está en permanente riesgo de romperse y la energía del trabajo que ya se efectuó se “gasta” con el tiempo, aumentando las chances de colapso de todo el sistema.

Bueno, toda esta sensación a veces me invade de repente, pero en forma muy efímera; se diluye rápido. Y la muerte parecería ser lo único que podría llegar a terminar con ese “martirio”.

Supongo que justamente es esa sensación la que los suicidas no pueden manejar y a la que terminan entregándose completamente antes de quitarse la vida.

La sensación de desplome del andamiaje de la cordura.



20 de agosto de 2013

Der Geist, teil zwei

(viene de acá)

Volviendo sobre lo de la responsabilidad: el concepto ES justo. No hay alma salvo que uno quiera construírla. No hay un más allá ni un más acá; no hay cielo ni infierno, salvo que uno se lo busque. Está todo por crearse, todo por verse; no hay garantías ni acomodos posibles, es todo cuestión de uno y la voluntad (e inteligencia) que se aplique. Al Universo hay que ganárselo. A dios, sea lo que sea ese concepto, sólo se accede con voluntad.

La muerte tiene dos resultados posibles: un apagado final o un despertar a una nueva existencia. Esa nueva existencia no está garantizada ni comprada, sino que es pura y exclusivamente obra nuestra.

Las religiones nos lo vienen diciendo desde hace eones, sólo que de una manera anticuada y novelesca, innecesaria para estos tiempos de sabelotodismo. Hoy queremos pruebas, hechos, exactitudes matemáticas, no seres extravagantes y con superpoderes muy difìciles de comprobar. La vida diaria, en forma constante, nos muestra que lo supernatural es más probable que sea más wishful thinking que una verdad irrefutable.

Por eso, la idea de que el alma, el más allá y, eventualmente, una deidad, sean la consecuencia natural de un proceso bien hecho y llevado a cabo con responsabilidad e inteligencia, con empatía y hasta con amor, tiene sentido. Es el uso responsable de las energías y posibilidades que nos otorga la realidad, sin más que eso.

Al morir, alcanzando ese umbral de supraexistencia, uno adquiere "poderes", que no son más que la autorización a jugar y disponer de energías de libre acceso para cualquiera si así lo quisiese. Recién ahí uno se volvería "todopoderoso", con acceso a verdades y conocimientos imposibles de adquirir a través de los canales de entrada orgánicos a los que estamos acostumbrados.

Si nos damos cuenta, esta acepción del alma no deja inconsistencias lógicas ni da a lugar a explicaciones pseudocientíficas. Es todo una consecuencia natural de acciones. Si hacemos las cosas "bien", tendremos acceso a una existencia posterior al ciclo de vida orgánico terrestre. Si no las hacemos bien, pasados unos 70-80 años, nos desvaneceremos con el último suspiro de aire que tomemos. No hay nada de injusto o terrible en esto; al contrario, es tan pero tan justo que asegura que nadie tenga coronita; todos somos iguales y tenemos las mismas posibilidades de alcanzar ese estado. De esta manera se asegura también que el "cielo" no esté repleto de gente como el subte en hora pico. Suena elitista, discriminador, pero en sí no lo es.

La única duda o inconsistencia que se desprende de todo esto sería qué pasa o cuán justo es el sistema para los humanos que orgánicamente no tienen la "máquina" en buen estado, sea esto por desperfectos genéticos, accidentes, azar, enfermedades, etc.
Bueno, ahí entra a jugar el misterio alrededor del valor de ese umbral, de cómo se llega a él y de si fehacientemente se sabe cuándo éste es alcanzado o no. No podemos asegurar que personas con la máquina dañada no alcancen el umbral.
Tomemos por ejemplo una persona en coma. Teóricamente, esa persona no tiene actividad cerebral discernible y por ende no podría pensar, decidir, accionar o imaginar nada. Como eso no lo sabemos a ciencia cierta, se puede contemplar la posibilidad de que esa persona PUEDA hacer todo eso, tal vez a otro nivel distinto desde el que nosotros usamos esas habilidades, pero que eventualmente pueda. En ese caso y ante tal desafío como lo es estar en esa situación de coma, esa persona podría alcanzar el umbral con sólo tomar esa situación adversa como una oportunidad de aprendizaje y/o de hacer las paces con sus demonios internos, en el silencio y la quietud de su burbuja inconsciente. En ese caso, estaría sumando energía y si ya hubiera tenido su umbral con un valor alto antes de la situación de coma, alcanzarlo no sería algo imposible, a pesar de no contar con la "máquina en buen estado". Así, el sistema seguiría siendo "justo" a pesar de las adversidades.

8 de julio de 2013

Microuniversos

Es fascinante el contraste entre lo vasto, frío e impersonal del Universo y la calidez, profundidad e intimidad del corazón y la mente de un ser humano.


Los recuerdos, las experiencias, los secretos, los pensamientos más íntimos, los sentimientos, las miserias de cada uno hacen ruido en el silencio del espacio inconmensurable. Una multitud de latidos, de "lub-dubs" en medio de la nada total, diciendo "acá estamos, nosotros, los humanos, con todos nuestros miedos y sueños, dando señales de nuestra existencia y preguntando, hay alguien más allá?"


Ese contraste es la única prueba de que tiene que haber algo más que esta vida. Sino, ese microuniverso de sensaciones no tiene sentido alguno de ser.


12 de marzo de 2013

Lifespan

* 00 – 20 años: todo es caótico, torpe, rápido, nuevo y por usar y hacer. 
* 20 – 40 años: la mejor época: el cuerpo acompaña, la madurez se cristaliza, se estabiliza el intelecto y la vida es un balance físico-mental perfecto.
* 40 – 60 años: el organismo comienza su cuesta abajo y la flexibilidad, física e intelectual, es cada vez más escasa.
* 60 – 80 años: en la lentitud cada vez más progresiva del cuerpo y la mente, se vive siempre esperando a la muerte.

Si se está más o menos de acuerdo con el anterior esquema, se puede decir que una muerte entre los 40 y 50 años sería más adecuada que una anterior o posterior a ese rango de edad. Antes no se pueden cristalizar muchas cosas, después se vivencia penosamente el deterioro del cuerpo y la mente.
Esto lleva también a pensar sobre la expectativa de vida de no muchos siglos atrás, la cual era de entre 35 y 50 años. Sin los avances médicos y la investigación sobre las medidas de prevención ante enfermedades, la gente moría en su mayoría dentro de ese rango de edad.

Al parecer, la máquina del cuerpo humano está naturalmente programada para no vivir más allá de esa edad. Esta afirmación se deduce del hecho de que la mayoría de las hormonas que tienen que ver con la regeneración de tejidos, los procesos oxidativos, el mantenimiento de la homeostasis, el crecimiento y la fertilidad tienen un “switch” que se baja alrededor de los 40 años. Lo mismo pasa con los huesos, músculos, los órganos de los sentidos y la capacidad del cerebro de procesar y guardar información. Pasados los 40-50 años, todo se viene abajo.

Porqué ese switch de “apagado general” a esa edad? Que necesidad hay de esos switchs? Tiene que ver con una limitación física de los procesos biológicos? Es una constante entrópica relacionada a la complejidad estructural? (cuanto más complejo un organismo, menos tiempo de vida). Porqué la genética o las instrucciones de muerte celular llegan en distintos tiempos para las distintas especies?
Los perros viven 14 años, las tortugas pueden llegar hasta los 200, los elefantes otro tanto, hay peces que viven 180 años, etc. Los humanos, sin intervención de la tecnología o la medicina, tienen diversos indicadores de “apagado” a partir de los 40.

Nota: como dato llamativo, de las diez especies que más expectativa de vida tienen, la gran mayoría son animales que viven en el agua.

En fin, un humano debería vivir, en general y dejado a la buena de dios, hasta los 50 años. Pasada esa edad, la vida se torna contradictoria ya que el cuerpo empuja hacia la claudicación mientras nuestras mentes empujan hacia el otro lado; la lucha por el mantenimiento de la vida a contramano del mandato biológico se vuelve algo artificial, no natural. El foco de uno se vuelca hacia estar pendiente de las señales del cuerpo que indican que las cosas se empiezan a desbandar, que las células se están hartando de volver a dividirse y reproducirse por enésima vez, que el equilibrio se ha perdido y ha comenzado el deterioro.

Con una expectativa de vida de sólo 50 años, las cosas y los procesos sociales e individuales de independencia, maduración intelectual y sexual empezarían antes porque habría menos tiempo disponible.
Si yo, que tengo 38, supiera que mis “50” serían hoy como si tuviera 80 o 90 años, buscaría perder menos el tiempo y hacer más cosas. Creo que la extensión de vida que se nos ha dado con la tecnología y el avance de la medicina, nos hace más irresponsables con respecto al uso del tiempo que vivimos.

8 de noviembre de 2012

Sabiduría



Receta:

2 cucharadas colmadas de Contemplación.
150 grs de Optimismo.
3 tazas de Autocrítica tamizadas con Perfeccionismo (cantidad a gusto).
Dos kilos de Humildad.
600 grs de Escepticismo.
Mucha Paciencia (cantidad a gusto, sin límite).
Empatía rociada por encima de la preparación, cuidando de que no tape el sabor de la Generosidad y de la Cooperación (cantidades de éstas últimas, a granel).
1 litro de Comprensión y dos pedazos generosos de Libertad.
Cantidad suficiente de Evolución previamente cocinada a fuego bien lento.
Una pizca de Valor, bien picante.
Poner 2 o 3 cucharadas de Eficiencia, cuidando de que no se haga grumos con el Perfeccionismo ya agregado.

Meter todo en una olla recubierta de Sensibilidad para que todo fluya y no se pegue y con mucha Calma meter todo en el horno, dejando que se cocine por 75 a 100 años.

Servir bien tibio y si es posible compartirla rodeado de Naturaleza.

30 de agosto de 2012

Heaven and Hell

A veces me pregunto si realmente el muy probable plan detrás de todo esto (existir) no tiene en sí un fin puramente experimental para definir qué formato de “ser” es más útil/práctico para una eventual y ulterior creación de seres y universos, si el formato violento y dominador o el formato pacífico y sabio.

Deliro sobre qué sería del mundo y de la historia humana hoy si todo hubiera sido liderado y dirigido por gente de la talla de Carl Sagan, Jung, Einstein, Darwin, la madre Teresa, Borges, Khalil Gibrán, Mozart, Mariano Moreno, Confucio, George Harrison, etc. También por gente que directamente reconoce errores, está abierta a la opinión de otros, es perfeccionista de su propia personalidad, paciente, humilde, tranquila, simple e inteligente a todo nivel.

Pero la gente buena se muere rápido, desaparece del foco de atención y se recluye, buscando “otra cosa”. Se termina volviendo indiferente, cansada de tanta injusticia.

No será que, a veces, la gente sabia y pacífica DEBE tomar las armas y abolir, con el uso de la fuerza si se tuviera que llegar a eso, toda la violencia insólita y gratuita, toda búsqueda de poder para la dominación de otros, todo intento de obtener acumulación de estupideces para satisfacer egos grotescos y patéticos sin importar las consecuencias, para permitir el avance y la evolución del espíritu, la inteligencia y la trascendencia universal?

Es culpa de los “buenos” la dirección monstruosa que lleva la raza humana? Deberían salir del ostracismo y las palabras para tomar posición y "ordenar" todo, corriendo el riesgo de convertirse en eso contra lo cual lucharían?

Escucho esto mientras pienso y me pregunto, realmente, cuál será ese plan.


23 de julio de 2012

Calibre 38



Demasiadas sensaciones, trillones de imágenes vistas y acumuladas, inmensas cantidades de células muertas, otras tantas creadas. Miríadas de latidos del corazón, mares de agua perdida y océanos de agua tomada. Toneladas de palabras emitidas, muchos sonidos escuchados. Quintales de comida ingerida, millones de procesos de absorción y excreción de nutrientes y productos tóxicos, una enormidad de movimientos musculares efectuados. Hectáreas caminadas, hectolitros de hormonas producidas, miles de pestañeos hechos.

Cosas ganadas, otras perdidas. La piel y la estructura musculoesquelética van mostrando los primeros síntomas del desgaste producido por tanto proceso non-stop. A medida que lo orgánico empieza a flaquear, lo construído en forma de energía pensante e historia holográfica va poniéndose más fuerte y homogénea. Como una garrafa de gas que se vacía para la cocción de un sustrato, mi cuerpo se va consumiendo en pos de la creación de esta entidad de energía cincelada por la vida.

38 años, 13.870 días, 332.880 horas de hechos sucedidos en mí y por mí. A mitad de camino.

Mi vida, una compleja sucesión de procesos constantes...espero que tanto esfuerzo de la naturaleza tenga algún sentido ;-)



26 de junio de 2012

Prometheus

Existe el cine fácil y el cine difícil. El cine fácil te contesta todo, te resuelve todos los temas para que vos salgas del cine diciendo "que momento divertido pasé" y a las dos, tres horas ya te olvidaste incluso de los actores. Te quedás a lo sumo dando vueltas con una escena (siempre desde el lado visual solamente) que te haya resultado muy copada y nada más.
Sin generalizar, el cine difícil parte de la premisa de que, a priori, la película parecería no tener mucho sentido. Cada escena, cada diálogo, cada actuación a veces desconcierta por su incongruencia con las demás partes. Llegado el caso, uno sale del cine preguntándose qué cornos acaba de pasar y como piensan devolver la plata de la entrada. En general, el tratamiento de la imagen siempre es supremo, con un cuidado milimétrico en la combinación de luz, colores, contrastes, planos y ángulos. Cada escena es un cuadro victoriano. Pero dentro de cada escena, a veces escondidos, casi imperceptibles, abundan los detalles que indican, en manera muy subliminal, la dirección y el sentido de la historia que se está contando.




El cine difícil OBLIGA a pensar. Obliga a no quedarse en lo que se está mostrando sino a ir más allá, a juntar los pedacitos que se dejaron en la escena y "armar el argumento", una especia de "DYO film".
En el cine difícil, uno sale del cine y se pasa varios días hilando y "armando el argumento", rememorando las escenas en su cabeza para darles sentido y así entender el objetivo del cuento. Muchas veces es necesario volver a verla para poder sobreponerse al empalago visual que distrae y obnubila y concentrarse en los datos crudos. Cada vez que se vuelve a ver, se descubren nuevos elementos y se mira la acción desde otra perspectiva, ésta última armada justamente con esos nuevos datos y elementos que se pasaron por alto la primera vez.
Los autores de cine difícil como Kubrick, Cronenberg, Lynch, Fincher, Malick, Scott mismo, etc., probablemente aburridos de tanta fórmula repetida, buscan y arman cine que se digiere lentamente, que se comparte y que crece con el tiempo. La película termina siendo como un ser vivo, nace, crece y evoluciona en la medida que uno le de tiempo y cabida en su intelecto. La película termina siendo otra de la que se vió por primera vez. Se siente que uno formó parte de la creación de la misma. Estos procesos son los que hacen que una película se transforme en un clásico o no.

Prometheus es cine difícil. Lamentablemente editado por la máquina productora hollywoodeana que necesita productos enlatados y estructurados (monstruos, sangre, dramas familiares, etc) alrededor de lo que el "mercado" pide y consume. Probablemente salga (y espero) una "director's cut" o "extended version" donde Scott pueda finalmente mostrar sin censura artística lo que seguramente le pidió su usina creativa. Prometheus es una película espiritual/dramática contada desde el género de Sci Fi (en vez de hacerlo desde el género Drama). Es de esas películas que no te muestran nada, pero tienen todo. Lo que saques de la película, será lo que pudiste obtener en base a tu observación y la dedicación que le pongas.



Ambientada en un mundo ficticio y dentro de la rienda suelta que permite el género de la ciencia ficción, Prometheus especula, divaga y se permite incongruencias a nivel científico sin importar demasiado si el resultado es algo inverosimil o no. Si quieren ver ciencia dura, pongan Discovery Channel o NatGeo o lean Science o Nature. Acá hay delirio, latitud, espacio para la especulación.
La misión a LV_233 NO ES una misión científica. Es una misión corporativa. Es más, ni siquiera es corporativa, es un viaje de placer e indulgencia de un magnate en busca de la vida eterna. No se busca la renta financiera, ni la resolución de hipótesis o misterios científicos, sino el mero capricho de un ricachón. Por supuesto que para llevar a cabo el capricho, se preocupa de juntar, sin mucho criterio, un grupo de personas que manejen la nave, ejecuten la logística del viaje y le hagan de navegantes al destino donde quiere llegar, solamente porque él no puede hacer el viaje solo.
El capitán (Idris Elba) maneja la nave. Ellie y el Dr. Halloway son los navegantes (saben a donde tienen que ir y son los realmente "usados" del viaje) y el resto, sacando al androide David, están de meros ejecutores del trabajo pesado y de apoyo logístico. Un caso especial es la Dra. Vickers (Theron) otra caprichosa que parece estar ahí sólo para cerciorarse de que su padre Mr. Weyland (Pearce) o muera en la odisea o directamente le entregue el trono de la compañía de una buena vez.
Ellie y el Dr. Halloway, que junto a Mr. Weyland son los que realmente tienen un objetivo con el viaje (incluyendo también tal vez a David); mueven la misión hacia adelante buscando, llenos de pasión inmadura e inocencia, el origen del ser humano. A los "creadores". Se basan grandemente en corazonadas, movidos por creencias más del tipo filosóficas/religiosas que científicas y es por eso que carecen del típico criterio y comportamiento profesional de un científico. Son dos enamorados que tienen el mismo interés y que están en una aventura romántica. Los personajes más cándidos y agradables del grupo.
Mr. Weyland, por otro lado, tiene el mismo empuje torpe e inmaduro, sólo que él está movido por una pasión más egoísta y centrada en el poder que en el de la resolución de enigmas existenciales.
La gran incógnita es David, que no se sabe si se está autoprogramando a medida que se suceden los eventos o, lo que es más misterioso aún, fue programado por "alguien más" que no se nombra ni aparece en la película. Y esto lo digo por el conocimiento que parece tener del idioma y técnicas de manejo de la tecnología alienígena demostrado ni bien pisan suelo extraño.

Los ingenieros son la gran incógnita de la película y está muy bien que haya permanecido así. Si al terminar la película uno hubiera sabido:

- porqué y para qué nos crearon y qué pretendían hacer volviendo a la tierra con el cargamento de "parásitos negros"
- quiénes son, de dónde vienen y qué hacían en LV_233
- porqué el muchachón del final reaccionó de la manera que lo hizo contra los humanos
- qué le dijo David al ingeniero antes de que éste se pusiera violento

uno sí, saldría del cine satisfecho y listo para una pizza o un combo de McDonald's, pero les aseguro que no habría más cine interesante para ver de acá a unos próximos, digamos, 10 años, que sería el tiempo que Scott mismo o algún otro director tardara en sacar una nueva película de ciencia ficción que nos diera vuelta como una media (y que no abundan).



Prometheus PRESENTA los hechos, los personajes y los envuelve, los relaciona y deja todas las incógnitas para una continuación. La profundidad y cantidad de temas que dispara la película no caben en 2 hs de film, especialmente si esas dos horas deben cumplir además con los mandatos comerciales de los grandes estudios de Hollywoood, en este caso, de Fox.

Por último y volviendo a la índole de la película, les dejo un par de datos del porqué esta película me parece más un drama filosófico religioso que una película típica de ciencia ficción pochoclera.

- la "creación" de la vida en la tierra al inicio de la película (o al menos el "empujón" para que la vida se iniciara). Mag-ní-fi-ca escena by the way.
- la recurrente aparición de referencias y simbologías religiosas a lo largo de la misma (la cruz, la figura de un Jesús bebé en la mesa de pool, las "tumbas" que nombra el Dr. Halloway cuando llega a la cámara de la gran cabeza esculpida, la figura del "padre" en los casos de Ellie y de Vickers/David, etc)
- la idea del "paraíso" y el destino en las palabras del padre de Ellie y el deseo de la inmortalidad en la figura de Mr. Weyland
- el dato casi al pasar (a propósito tal vez?) de que los restos de los ingenieros tenían alrededor de 2000 años de muertos y el año en el que transcurre todo es 2093 (lo que da como resultado que los que les haya sucedido a los ingenieros coincide con la época en la que vivió - y murió - Jesús)
- que los eventos de la película suceden en Navidad

Si unen todos estos datos verán que dan como resultado una película de creencias/mitos religiosos y temas meramente existenciales, no una película de monstruos, terror espacial y ciencia. El marco es tecnología y terror cósmico, el contenido es filosófico. En fin, como cualquier buena historia de ciencia ficción :)