Qué difícil encontrar gente con la cual conversar de cosas que no sean política y anecdotarios. Temas para hablar hay millones, profundos, apasionantes, que te hacen crecer y ver la vida desde distintos puntos de vista, que te hacen estoico o empático cuando hay que serlo, que te excitan sexual, intelectual y emocionalmente.
Me rodeo mal. La gente que hay a mi alrededor prefiere el apasionamiento en discusiones políticas absurdas y mundanas, o anécdotas contadas una y mil veces al mismo público, o banalidades como concursos de la tv o problemas de promociones de ropa.
Ansío tener gente con la cual conversar de interpretaciones no explícitas de películas o libros,
...de la paradoja de Fermi, la teoría del Bosque Oscuro o la escala Kardashev
...de si la disonancia cognitiva es algo que se pueda realmente evitar o es parte de nuestra programación
...con genete que se cuestione la realidad a tal punto que el tema de la conversación se vuelva muy íntimo,
...de debates sobre soluciones empíricas a los problemas que atosigan a la humanidad desde hace eones,
...de si la letra de "En la ciudad de la furia" habla de Buenos Aires o de un amor perdido,
...de palabras raras pero íntimas como frisson o petricor
No sé qué pasó, si fue la pandemia, los videos cortos de tiktok o lo difícil que es subsistir en esta economía mundial, pero siento que tener ese tipo de charlas que ansío tanto requiere de un poder cerebral de procesamiento y apertura que hoy no abunda ya que no hay resto mental para tenerlas.
La vida se volvió aburrida, repetititva y banal.
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